Me prestó las botas al gato.
Aprendí de Juan su receta contra el miedo.
También me ayudó el sartrecillo para ser valiente.
Me busque un brujo para ser su aprendiz.
Dejé la bestia que era y comencé a buscar a Bella.
Mi vida se convirtió entonces en un cuento que contar y compartir con Beatriz y Mencia.
En ese cuento sólo puede haber alegría y siempre, siempre, siempre un final feliz.
Reflexiones diarias realizadas por JULIO DE LA TORRE y compartidas en las redes sociales. En ellas encontrarás un momento para reflexionar y meditar. Realizadas siempre por la mañana, al amanecer. Espero que te sirvan como a mi me han servido. SIEMPRE ADELANTE
SECCIONES
lunes, 6 de febrero de 2017
CUENTO
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